Sumergirse en piscinas naturales de agua caliente, ricas en minerales y enclavadas en medio de bosques nativos, con montañas nevadas como telón de fondo, es uno de los placeres que regalan las fuentes termales en Chile.

Pozones y manantiales de agua que emanan de las entrañas de las zonas volcánicas del país. Rocas porosas que realizan un efecto de olla a presión, entibiando las aguas provenientes de lluvias y napas subterráneas, que poseen propiedades curativas, cosméticas y de relajación.

Bienestar y conexión con la naturaleza que en Chile es sinónimo de fuentes termales. Y es que visitar estas verdaderas piscinas de felicidad, es más que sumergirse en aguas calientes, es vivir una experiencia que mezcla ocio, aventura y paisajes prístinos.

Regalo para el alma, el cuerpo y la mente, que gracias a la bondadosa Cordillera de los Andes se refleja en 270 fuentes termales en Chile, distribuidas de norte a sur, pudiendo disfrutar de sus propiedades en medio del desierto de Atacama o en la exuberante vegetación Patagónica.

Es más, el sur de Chile posee la mayor concentración de Termas de Sudamérica y su uso se remonta a los pueblos originarios, que hace miles de años hacían uso de sus múltiples beneficios.

TERMAS DEL PLOMO

Ubicada a pocos kilómetros de Santiago, llegar hasta estas termas cordilleranas es un placer para la vista y el alma, ya que recorre un abundante entorno natural guiado por el río Maipo y próximas al impactante Embalse del Yeso.

Rústicos pozones naturales, las aguas de Las Termas del Plomo provienen del Volcán San José y sus aguas oscilan en los 37°C. Se recomienda visitarlas entre los meses de noviembre a abril, ya que en periodos de baja temperatura puede dificultarse el acceso hasta este centro del ocio.

TERMAS VALLE DE COLINA

 En plena alta montaña, a los pies del Volcán San José y a 140 kms. de Santiago se sitúan estas termas compuestas de 9 pozones al aire libre, organizadas en terrazas escalonadas.

Sus aguas son altamente mineralizadas y pueden llegar hasta los 55ºC en las pozas más altas. Formadas por depósitos calcáreos que deja el agua termal, este centro se integra perfectamente en el entorno natural, permitiendo apreciar la majestuosidad de la Cordillera de los Andes desde sus cálidas y curativas aguas.